Blog, Sin categoría

Día de las escritoras

Hoy como cada día celebro la escritura como un regalo del alma. Y este día de las escritoras es un día alegre porque trae a la luz y a la imaginación a una multitud de mujeres de todos los tiempos que escribieron, escriben y escribirán para el placer de ellas mismas y de quienes las leen.

Es para mí un día de fiesta porque en un pasado no muy lejano cuando una servidora estaba en el colegio y ya se deleitaba con las letras venían a decirle que una escritora era una rareza, un caso extraño, casi un accidente. Y una pensaba que bueno, pues que lo llevaría en silencio, y ya está. Pero resulta que una encuentra libros en las bibliotecas, en las librerías, libros maravillosos escritos por mujeres y su corazón se alegra porque sabe que ellas están ahí, que siempre han estado y aunque no se les de tanto bombo, seguirán escribiendo porque escriben por amor y por necesidad y porque les sobran las palabras, porque son generosas.

Y así he conocido a mujeres que escribían en Japón hace más de 1000 años (en una lengua propia de las mujeres) apuntes de la vida de la corte llenos de inteligencia y sensibilidad como Sei Shonagon en su Libro de la Almohada en un tono tan íntimo que parecen las confesiones de una amiga.

Mujeres como Gloria Fuertes que cuando yo era pequeña era una mujer graciosa que salía en la tele y después descubrí su talento y su valentía para ser quien era y escribir lo que le daba la gana.

Recuerdo que el primer libro que no era infantil que leí fue Viento del Este, viento del Oeste de Pearl S. Buck, me impresionó aquella historia de amor y diferencias culturales. Ahora acabo de leer la interesante historia de esta mujer de padres americanos que vivió en China desde los 3 meses hasta los 40 años donde vivió guerras y problemas familiares y después volvió a Estados Unidos, que adoptó a 7 niños y ganó el Premio Nobel de Literatura y fundó una fundación para ayudar a niños asiático-estadounidenses. Lo que no hiciera esta mujer. Escribió de todo. En fin que soy muy fan.

Y después Isabel Allende, Gioconda Belli, Clarice Lispector (gran amor)…

y la lista sería interminable y ojalá la sigamos escribiéndola entre todas. Porque si las leemos y averiguamos un poquito sobre sus vidas, nos damos cuenta de que no hay excusas. Es una rendición. Si nos rendimos, la vida nos dará la manera de que escribamos a través de la vida que nos toque, en las subidas y en las bajadas, solas y en compañía, en la salud y en la enfermedad y hasta que la muerte nos encuentre con un boli entre manos.

Y para nada es importante que pasemos a la historia, si somos capaces de escribir la nuestra, con nuestras propias palabras.