Author: Ana Aguilera

Escribir por derecho

A veces una se pregunta porqué escribir, se escribe ya tanto..tal vez esté todo dicho. Pero después se da una cuenta de que el deseo de escritura es algo más antiguo y más grande que ella misma, no es un don reservado a una élite, es un derecho humano. La escritura para quien la practica supone un camino del alma al mundo o del mundo hacia dentro, siempre en constante fusión. Yo creo que hay mucha gente que escribe aunque no lo diga, porque para la mayoría la vida es rara, buscamos comprender y escribimos, buscamos hacernos entender y escribimos, soñamos y escribimos, dejamos la fantasía volar y escribimos, estamos desolados y escribimos, llega la primavera y escribimos, se acerca el invierno y escribimos.  Después está querer compartirlo, y ahí es cuando toma nueva vida lo escrito y adquiere nuevos sentidos, para quien escribe muchas veces insospechados. Es importante desaprender, no querer escribir “bien”, gustar, compararse, no olvidarse de que es nuestro derecho y de que podemos escribir como somos, empezar por cualquier cosa, palabras …

Deseo de comunicación

Comunicarse. Parece fácil. Pareciera que tod@s estamos diseñad@s para eso. Recuerdo vagamente las teorías sobre la comunicación que estudié en la universidad, despedazando el hecho más natural del mundo, que yo quiero llegar a tí, que yo quiero contarte quién soy y cómo veo el mundo y que lo intento, pero nunca tengo ni idea de si lo que te cuento llega. Hoy en día las comunicaciones son como autopistas abarrotadas, mensajes que van y vienen, pero, ¿llegan? Todo el mundo opina, todo el mundo participa, aunque muchas veces sea un lanzar nuestra pelota sin esperar ni importar que alguien la recoja. Todo nace del deseo de contacto, de saber que los otros están ahí y son uno contigo. Pero nuestras más habituales comunicaciones actuales carecen de contacto y muchas veces de tacto, porque ahora que nadie te mira, ahí vas y lo sueltas. Qué distinto es cuando nos vemos, cuando podemos tomarnos de la mano, ver como se humedecen los ojos de una amig@ al recibir algo que viene de lo profundo de tí. …

Destapando la belleza que está adentro

Me ha costado mucho dejar de ver los videos de youtube del proyecto What’s Underneath  para ponerme a escribir sobre él. Realmente me ha emocionado.  Me ha gustado dar con él en este momento, porque es por estas fechas de agradables temperaturas cuando comienza para muchas el miedo a dejar caer las vestiduras. El otro día me encontré a una mujer estupenda suspirando en un probador por no entrar en un bañador y casi disculpándose ante la dependienta por haber ganado peso. Me remueven estas muestras de falta de amor hacia nosotras mismas. También me remueve y me asquea la sobreexposición de imágenes de mujeres de cuerpos imposibles por todas partes, como mercancía, exigencia, demanda. Pero os cuento sobre este  bello proyecto: para empezar es un proyecto llevado a cabo por una madre y una hija, Elisa Goodkind y Lily Mandelbaum, empresarias del mundo de la moda y del estilo, pero al parecer con una visión muy profunda de lo que el vestirse y el desvestirse supone. La propuesta ha sido poner a todo tipo …

Una habitación propia

Visitar una biblioteca es un placer maravilloso, entrar en un lugar de intimidad, de silencio, de oportunidades, un refugio del caos del mundo, como lo puede ser una iglesia.  Y allí estaba yo merodeando entre los libros,  como quien curiosea en un mercadillo en busca de tesoros, cuando me encontré con Una habitación propia de Virginia Woolf. No me pude resistir pues sentí que el libro también me buscaba. Este ensayo basado en dos conferencias que la autora dio en el año 1928, sigue hablando con fuerza y un valor atemporal a las mujeres que sienten el deseo de escribir (y muchas veces se lo cuestionan). Me gusta este ensayo porque pone las cosas en perspectiva con bastante humor aunque con justicia.  En principio el  tema de su conferencia era las mujeres y la novela, pero su inteligencia, su experiencia y la investigación que nos va contando a lo largo de su discurso le llevan a deducir que lo que realmente necesita una mujer para comenzar a escribir novelas o lo que le plazca es …

Que llueva, que llueva

Ayer en el club de escritura Escríbeme mucho, que llevamos Cristina Gálvez y servidora, tratamos el tema de la naturaleza en la literatura. La naturaleza no para de hablar y de contarnos cosas y sobre todo de hacernos sentir, sentirnos vivas, sentirnos parte de algo más grande, infinitamente más grande. De entre los elementos escogí la lluvia, que siempre me ha acompañado y que venero desde que vivo en el sur. Lo comparto aquí a ver si desde arriba escuchan y se deja caer. Vine con la lluvia. Nací en noviembre y la lluvia siempre estaba ahí, levantando el aroma de la tierra, lavando los coches en las aceras, animando a los caracoles a salir a pasear. Llover es también un estado de ánimo, que llega, se presenta sin más. Pero a veces yo quisiera llamar a la lluvia, entonar un canto mágico y golpear sabiamente una pandereta y que la lluvia bajara a lavarlo todo, a dejarlo todo nuevo, para volver a empezar. Me gusta mojarme. De pequeña lo hacía, poniendo el paraguas alrevés …

La peli de la sensibilidad

Recuerdo el dolor de tripa, el nudo en el estómago que subía hasta mi garganta y me ahogaba, ya antes de entrar en el agua. Después de mucho llorar me dí cuenta de que era inútil negarme, estaba sola, nadie me entendía. Todos los demás niños se lo pasaban en grande, incluido mi hermano. ¿Porqué era yo tan rara? Porqué sentía tan intensamente el olor del cloro, la humedad, la temperatura del agua, el agua en mi cara,  entrando en mis ojos, mis oídos, el pavor a sumergirme y entrar en otro mundo, líquido, desconocido y en el que me sentía totalmente insegura, sin nada a lo que asirme. En la piscina, era una más, no me llamaban ni por mi nombre. Después de esperar en la cola tiritando, me hacían saltar al medio de la piscina, a luchar por mi vida hasta que viendo que no salía nadando,  me acercaban un palo largo, al que yo me agarraba, desesperada y salía  chorreando a sollozar mi angustia y a colocarme de nuevo en la cola. …

Los nombres

El nombre es lo único que tenemos,  me recuerda una amiga. A veces andamos perdidas, por dentro o en los otros. Como si nuestra existencia se desdibujara, se fuera volando como el polen por el aire. Es el momento de llamarnos por el nombre y acudir a nuestra llamada, reencontrándonos. Todo lo demás es pasajero. El nombre nos recuerda de un golpe quiénes somos, dónde estamos. Se aplica a todo, las emprendedoras pueden perder el sueño buscando el nombre para su empresa, porque ahí está la semilla de lo que después será el fruto de su trabajo, las madres saboreamos (o al menos yo) el honor tan inmenso de poder ponerle nombre a nuestros hijos,  siempre me ha gustado pensar en nombres para hipotéticas mascotas aunque cuando llegó la gata, tenía cara de  Emily y ya no hubo más que hablar.  El nombre es el orígen de todo y viene pidiendo vida. El título de un libro, el nombre de un personaje, de una flor, de un país, el nombre de las estaciones del año …

Los guisantes y el orden de las cosas

Los guisantes tienen algo enternecedor. Todos juntitos en su vaina que es como una canoa, de un tejido suave y flexible pero que los mantiene a todos unidos y cada guisante en su lugar. Como una familia ordenada. Si miras dentro, aunque los vistan a todos con la misma ropa, no son todos iguales unos son más gordos, otros más flaquitos y cada cual ocupa su puesto, colgaditos de un hilo que los sujeta bien pero también permite que se vayan cuando estén listos. Muchas veces la inspiración aparece cuando estamos haciendo algo que requiere nuestra atención, pero es fácil, como abrir vainas y sacar guisantes. Esos momentos en la cocina con tiempo, en silencio, son en este momento para mí el mejor retiro espiritual que pueda imaginar. Me traen muchas cosas. Y esta vez me han traído este pensar en el orden y la intención de no parar hasta que mi casa y mi vida sean como un guisante. El orden da paz. En las familias, en los espacios, en todas las relaciones. Se …

El uso del tiempo

Se acercan las vacaciones de Semana Santa. La primavera ya se extiende por el aire, con sus árboles floridos, sus campos llenos de alegres ramilletes , sus repentinas brisas, sus días vestidos de largo. Siempre me confunden los cambios, los cambios de hora, de estación, de estado vital. Pero como bien nos enseña la filosofía y el simple transcurrir del tiempo: la vida es cambio.  Y la vida es tiempo y el tiempo es lo que hacemos de él. No me creo para nada lo que cuentan los relojes, las horas son todas distintas, no siempre sesenta minutejos. Algunas nos alimentan por días, meses, años, otras pasan sin ser percibidas como alguien que pasa por tu lado de puntillas para no despertarte. Pero nos compran el tiempo, nos venden el tiempo y el tiempo es nuestro.  Podemos salir y a la vez entrar en aquellos momentos robados en los que nos olvidamos del tiempo. Soñamos con tiempo para vivir, para ser y el único del que disponemos es este en el que estamos soñando. Vacaciones: …

Lo que vale una imagen

Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras. Y mira que me gustan a mi las palabras, y las imágenes. Y siempre me acompañan. La vida me rodea de personas que escriben, fotografían, ilustran, diseñan… y me rodea de palabras e imágenes. Mi corazón y mis sentidos siempre alerta para escucharlas, para observarlas. Tengo una buena amiga fotógrafa que hace encuentros de fotobiografía, una experiencia tan sencilla como sorprendente que he tenido la suerte de compartir con otras dos mujeres. Imaginaos un río de imágenes fotográficas desde vuestro principio hasta ahora. Pero, ¿cuándo comienza una vida?: en el río que nos precede, en los antepasados de los cuales no quedan o nunca hubo fotos. Y siempre hay una primera fotografía, que marcará el comienzo para nosotras. Pueden ser los bisabuelos que nunca conocimos, nuestros padres paseando de la mano antes de darnos la vida, o el día de nuestro bautizo, ¡Qué más da! Por algún sitio hay que empezar a contarse la historia. Porque claro, ¿qué hace una con todas las palabras e …