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Y si fuera…posible

Siempre me ha gustado filosofar, inventar, soñar…una parte de mí me decía que esto servía para poco, pero otra parte de mí se sentía bien, alimentada, escuchada, satisfecha. Con el tiempo, voy viendo que soñar, filosofar, inventar sirve para mucho. Por ejemplo, si me levanto cada mañana y hago las cosas sin pensar, sin ver, sin mirar..se me va la vida y no me entero. Pero si me levanto y escucho a la que ha soñado y a la que quiere ver en el mundo lo que ella sueña, las cosas que sueño se ponen en marcha y van viniendo hacia mí.

Este verano escuché a un autor llamado Charles Eisenstein, al que recomiendo que escuchéis,  habla de la economía del regalo o economía sagrada y planteaba una pregunta deliciosa: ¿ si todo lo básico estuviera cubierto a qué te dedicarías? Es una pregunta fantástica que nos acerca a descubrir quienes somos y qué es lo que tenemos para ofrecerle al mundo. ¿Os imagináis un mundo en el que todo el mundo se dedicara a lo que le hace feliz? Yo sí.  y sólo podemos empezar a crearlo de una en una. Cada vez conozco a más personas que dejan lo que estaban haciendo para dedicarse a hacer lo que les hace bien, lo que les hace sentir vivos y que es precisamente aquello que siempre han amado, aquello que se les da bien naturalmente. A veces quisiéramos un mapa, saber cómo será y a dónde nos llevará el camino. Pero este sólo se muestra cuando vamos dando pasos.  Pasos  o saltitos que nos acerquen a una vida más gozosa.

Tal vez lo único que necesitamos es nuestro propio permiso.

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