Escritos, Reportaje
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Elevada sensibilidad. Personas Altamente Sensibles: Ser una flor rara y disfrutarlo.

 

Hay personas entre nosotras (dicen que 2 de cada 10) que sienten el mundo invisible, viven en su piel las emociones de los demás, aprecian más profundamente los cambios sutiles que se dan a su alrededor. Lo experimentan todo con gran intensidad y se ven afectadas por los distintos olores, sonidos, cambios de temperatura, energías…  todo esto puede llegar a abrumarles y hasta a agotarles. Son personas intuitivas, con gran imaginación y mundo interior, con sentido del humor y una gran capacidad de profundizar en las cosas. La alta sensibilidad puede vivirse con dificultad o sentirse como un don, o simplemente entenderse como algo que es y está bien que sea.

Está claro que todas somos en mayor o menor medida sensibles, pero lo que muchas no sabíamos es que existe una sensibilidad media y una alta sensibilidad y es tan diferente estar en uno u otro punto que este rasgo de la personalidad, que Carl Jung llamó sensibilidad innata, y que la doctora estadounidense *Elaine Aron bautizó en 1991 como Alta Sensibilidad, lleva siendo estudiado científicamente desde entonces. Su libro The Highly Sensitive Person (El don de la sensibilidad) ha sido traducido a 17 lenguas y ha cambiado la vida de muchas personas. Y os preguntaréis porqué.

Podemos pensar que identificarse con esta denominación de Personas de Alta Sensibilidad (PAS) es como colgarse una etiqueta, pero cuando te has sentido siempre “diferente”, tal vez intentando que la sensibilidad no se te notara tanto, sienta de maravilla saber que no estás sola, que son más las personas que sienten así la vida y que  todo está bien, que la sensibilidad no es ningún problema, sino que puede ser una bendición, si una no  trata de ser como no es. Y esta toma de conciencia por supuesto cambia tu vida.

La psicóloga e investigadora Elaine Aron creó un test que podéis encontrar  en internet que consiste en una serie de preguntas que definen las características más comunes de las personas con alta sensibilidad. Entre ellas encontramos el hecho de no soportar que te pidan varias cosas a la vez, asustarse con facilidad, esforzarse mucho por no cometer errores, tener una gran empatía con la situación de los demás, sentirse molesto por ruidos, luces, olores…sentirse conmocionado por los cambios, emocionarse con pequeñas cosas, necesitar a diario momentos de silencio y aislamiento y disfrutar profundamente del arte y de la naturaleza… Todo esto tiene su origen en un sistema neurosensorial muy desarrollado (se han realizado estudios que demuestran cómo los cerebros de estas personas funcionan de un modo distinto)* y puede producir saturación, estrés y bloqueos o depresión. Lo cierto es que no entender esta cualidad personal puede conllevar altos riesgos, ya que, aunque esto está cambiando, no vivimos en una sociedad en la que generalmente sea muy apreciado o incluso respetado este don de la sensibilidad.

Sensibilidad a flor de piel

En el cuerpo la alta sensibilidad se manifiesta de muchos modos y es algo que puede observarse desde la infancia. Los cambios de temperatura  afectan de forma especial, es muy importante comer o beber a tiempo (sino se pondrán nerviosos). Son más propensos a las alergias, la cafeína les afecta muchísimo, el sentido del olfato también está más desarrollado y esto por ejemplo  puede causar grandes molestias al estar al lado de alguien que huele o fuma, el olor les llega tan adentro que puede llegar a provocar nauseas. Pero también puede ser una bendición como en el caso de la propia Elaine Aron que pudo salvar a su familia de morir en un incendio al notar el olor del humo antes que nadie en medio de la noche, o por los sencillos placeres como el disfrutar enormemente del olor de un bosque, del mar o de una buena esencia. Los tejidos  también son de gran importancia porque tienen la sensibilidad a flor de piel y detestan las etiquetas: necesitan suavidad y materias nobles. Los cambios en la luz también afectan, por ello en verano necesitarán más a menudo refugiarse un tiempo en la oscuridad. Se suele decir también que tienen el umbral del dolor más bajo, por lo que les pueden llamar quejicas, pero hay algo que no se puede medir y es el gran disfrute que les puede suponer un paseo por la naturaleza, hundir los pies descalzos en la arena, escuchar el canto de los pájaros por la mañana…Para darle alegría a estos cuerpos, van muy bien la danza, el canto, la biodanza, el yoga, los masajes suaves, los baños aromáticos…( ponga aquí cada cual lo que le sirva…)

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Un alma sensible

Las anteriores son cosas que podemos tal vez entender o expresar más fácilmente sin embargo las personas altamente sensibles también lo son en cuanto a lo emocional. Frases como “no puedo separar lo que yo siento de lo que sienten los demás” o “me siento abrumada por la vida” son muy típicas del estado al que conduce la alta sensibilidad. Una característica básica es una elevada empatía: llegar a sentir en carne propia lo que sienten los demás, esto supone sentirse responsable por los problemas de otros, tener dificultad en decir que no cuando te piden algo, sentir las molestias que sufren los demás, no poder con el exceso de información en el que vivimos, sobre todo negativa ( no poder soportar las noticias, ni películas violentas)…por todo esto es vital protegerse, descansando lo necesario y retomando fuerzas estando cada día un rato a solas y en silencio, o dando un paseo por la naturaleza o pintando o escuchando música que nos resulte sanadora…o en definitiva lo que a cada cual le sirva para retomarse y poder volver al mundo. Se trata de no dejar que entre demasiada información para no llegar a saturarse. Por otra parte, esta empatía tiene grandes usos, puede ser de gran utilidad a los demás si la usamos adecuadamente. Se trata de personas que sientes que te escuchan con todo el cuerpo y comprenden lo que estás viviendo. Es una cualidad estupenda para desarrollar profesiones como la de maestros, médicos, sanadores de todo tipo…Las personas altamente sensibles tienen siempre un gran deseo de ayudar a los demás. Pero no se pueden engañar y han de empezar siempre por cuidar de sí mismas.

La creatividad e imaginación son también muy típicas de las PAS. Son cualidades maravillosas siempre que encuentren un camino de desarrollo. Por ejemplo tener mucha imaginación nos puede volver miedosos, y si somos muy creativos pero nos comparamos con los demás no llegaremos a expresarlo y se convertirá en una frustración en nuestras vidas. Pero son cualidades latentes que cuando encuentran su vía de expresión hacen de los PAS artistas de todo tipo: escritores, cantantes, diseñadores, actores… Muchas veces el antes y el después lo marca el conocer este rasgo y valorar la propia sensibilidad para poder encontrar el ritmo y la manera de trabajo de cada cual. Puede ser también una vía terapéutica ya que si podemos expresar las emociones de modo creativo nos liberaremos del peso que nos suponían.

Las emociones son también muy marcadas en las personas altamente sensibles, el hemisferio derecho (encargado de las emociones) es más activo y sienten grandes emociones y emociones sutiles todo el tiempo. Que se te ponga la carne de gallina o se te salten las lágrimas por las cosas más inesperadas es habitual y es algo que muchas veces tratan de ocultar en según qué ambientes y si han de hacerlo todo el tiempo será como traicionarse.

Como indica  en su blog la doctora Elaine Aron es muy importante aprender sobre la Regulación Emocional: sentir la emoción en el momento adecuado y en la adecuada intensidad. No ver las emociones como negativas ni positivas sino dejarlas ser sin juzgar, en lugar de sentir además miedo, rabia o vergüenza por lo que estamos sintiendo. Necesitamos aprender a confiar en que siempre sobrevivimos a estas emociones.

En cuanto a las relaciones, son personas enamoradizas, que se apasionan con distintos proyectos y pueden sentirse terriblemente decepcionadas con la gente muchas veces, se toman las críticas muy enserio, tienden al perfeccionismo, son muy idealistas… Vamos, que lo viven todo intensamente. Pero también disfrutan así  de intensamente, eso no hay que olvidarlo. Tienen un gran ojo para la belleza en todas sus formas, aman los detalles, el arte y la naturaleza y pueden ver con claridad la belleza en cada persona. Y aunque sea un tema más personal también tienen la espiritualidad a flor de piel.

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Algunas herramientas:

La intuición

Lo cierto es que la mayoría de las personas altamente sensibles son buscadoras, buscadoras de sentido, de belleza, de paz, de equilibrio…Puede que lleven muchos años buscando, sabiendo en el fondo que lo que buscan está siempre dentro. Pero se necesita una guía, unas herramientas…En esta búsqueda, después de Elaine Aron y sus libros, encontré a Carolina Bont, una holandesa que ha especializado su trabajo en alta sensibilidad, intuición y espiritualidad práctica. Carolina tiene un enfoque muy positivo y ayuda a muchas personas a encontrar su fuerza y brillo interior. Esta mujer dirige en Holanda desde 1985 el Centro de Desarrollo de la Intuición. No es exclusivo para personas altamente sensibles  pero si resulta una gran herramienta para ellas pues ayuda a aprender a escuchar y respetar las respuestas de nuestra voz interior. Muchas veces sentimos que vamos por un camino que no es el nuestro en el trabajo o en las relaciones personales y soñamos con otros caminos pero escuchamos más a la cabeza que a la intuición y eso nos hace daño. La intuición está siempre de nuestra parte. Como afirma Carolina Bont, es como tener las antenas puestas, todas las personas pueden acrecentar su intuición si aprenden a estar alerta y a valorar las señales. Pero en el caso de las personas altamente sensibles es como si tuvieran aún más antenas para ello.

La confianza

La confianza es otra gran herramienta: básica para vivir bien. Se habla mucho de la autoestima  y de los métodos para sacarla de debajo del suelo. No tiene gran misterio: se trata de mirarse, aceptarse y amarse por lo que una es y no compararse con los demás. Claro que es más fácil decirlo que hacerlo. Establecemos contratos de amor incondicional con otras personas, pero no con nosotras mismas. Otro aspecto vital de la confianza sería algo así como la fé: el confiar en la vida, sentirnos enraizadas y conectadas y saber que la vida nos cuida.  Para esto suele hacer falta dar un pasito hacia atrás y observarlo todo desde fuera, ver que todo lo que nos ocurre es para aprender algo y que si no lo aprendemos nos volverá a pasar, para darnos otra oportunidad de aprendizaje.

 

Un antes y un después

Como os decía al principio ponerle nombre a lo que te pasa y poder compartirlo sin miedo es básico para empezar a vivir mejor. Muchas personas hablan de un antes y un después. Y como lo personal es político, os diré que yo misma lo estoy viviendo y que encuentro en mi camino a muchas personas que sienten así, personas que viven tan intensamente que se sienten al límite, como si cualquiera gotita pudiera venir a desbordar su vaso. Al reconocerse y conocer sus necesidades las historias comienzan a transformarse como en un cuento de hadas: infancias difíciles en las que se ha vivido aislamiento, traumas, la carga de ser “rar@”, o sentirse el patito feo, relaciones difíciles, depresiones…acaban dando paso a personas felices que han encontrado su camino en la vida.

Esta cualidad es algo genético, algo que se hereda y se manifiesta desde la cuna. El saberlo también puede conectarnos especialmente con nuestros ancestros y lo mismo que nos reconocemos entre nosotros en la calle, podemos hacerlo con nuestro árbol genealógico. También es curioso saber que hasta los animales lo manifiestan (recuerdo el perro de una amiga, que pasaba mucho miedo y parecía muy tímido cuando salía de su entorno conocido).

Las buenas noticias son que al parecer ha llegado el momento de que se conozca esta cualidad por su nombre y las personas altamente sensibles tienen hoy muchas más oportunidades que en otros tiempos: libros, páginas de internet, *asociaciones de personas PAS con las que poder compartir y trabajar para la difusión de este rasgo y coach personales especializados en este tema. Ya no hay porque vivir abrumados o como si se llevara el peso del mundo en los hombros, sentirse culpables o inadecuados. Incluso los famosos están “saliendo del armario” en cuanto al  tema de la Alta Sensibilidad. Es el caso de Alanis Morissette que participa en el documental  Sensitive, The Movie, aún en proceso y que explica los descubrimientos de la doctora Elaine Aron, que será la primera película de larga duración sobre el tema. La famosa cantante explica cómo vive el ser PAS en su vida pública y privada y con su apoyo intenta dar más visibilidad a este rasgo y que esto sirva para mejorar la vida y las relaciones de tantas personas como ella.

Hay alta sensibilidad en hombres y mujeres, niñas y niños, extrovertidas y tímidos…Yo creo que la alta sensibilidad está repartida en el mundo en su justa dosis, y me alegro de que se extienda el conocimiento sobre este tipo de flores raras y hermosas que sólo necesitan dejarlas ser, dejarlas florecer y mezclarse con el resto de sensibilidades.

 

Para adentrarte más en el mundo de la Alta Sensibilidad:

*Página de la doctora Elaine Aron: www.hsperson.com (en inglés)

*Información en español y asociación PAS: personasaltamentesensibles.blogspot.com

Libro: “Vivir desde el corazón” de Karina Zeggers

*Ver documental http://www.rtve.es/alacarta/videos/cronicas/cronicas-sensibilidad-trasluz/3017002/http://virtumedia.nl/nieuwsbrief/w/DxdzAGF877LPA00E2a1zHg/7Uw8928925SQPVmrl2rSnSDj8Q/Zxg6X2W8qrLJlXNboWCcbQ

Publicado en el cuarto número de Gansos Salvajes magazine

 

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  1. Pingback: La peli de la sensibilidad – bloei

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