Author: Ana Aguilera

Y si fuera…posible

Siempre me ha gustado filosofar, inventar, soñar…una parte de mí me decía que esto servía para poco, pero otra parte de mí se sentía bien, alimentada, escuchada, satisfecha. Con el tiempo, voy viendo que soñar, filosofar, inventar sirve para mucho. Por ejemplo, si me levanto cada mañana y hago las cosas sin pensar, sin ver, sin mirar..se me va la vida y no me entero. Pero si me levanto y escucho a la que ha soñado y a la que quiere ver en el mundo lo que ella sueña, las cosas que sueño se ponen en marcha y van viniendo hacia mí. Este verano escuché a un autor llamado Charles Eisenstein, al que recomiendo que escuchéis,  habla de la economía del regalo o economía sagrada y planteaba una pregunta deliciosa: ¿ si todo lo básico estuviera cubierto a qué te dedicarías? Es una pregunta fantástica que nos acerca a descubrir quienes somos y qué es lo que tenemos para ofrecerle al mundo. ¿Os imagináis un mundo en el que todo el mundo se dedicara a …

Deseo de los bosques

Cada verano se cumple mi deseo de volver a los bosques, como quien vuelve a casa, como quien por fin puede volver a respirar el amor elemental en forma de luz y de tierra, de flores raras, de musgo que cubre como un tierno manto los troncos, de helechos que me devuelven al origen, a la belleza salvaje que no necesita más adorno ni explicación. El verde me acoge, me habla, me acaricia la piel y el alma. Los altos troncos, el mar de hojas frescas, cada pequeño insecto o rana… Todo forma parte de un sistema que respira a un tiempo, que trabaja en una armonía asombrosa de la que me honra formar parte. Porque una vez que pones un pie en el bosque, eres bosque, el bosque te reconoce aunque tú no sepas el nombre de sus árboles, plantas o aves, reconoce el sonido de tus pasos y sostiene tu cuerpo con el mismo amor de una madre. Por tus pies sube la savia compartida desde el subsuelo y va pintando tus piernas, …

Casa

Se acaba el verano y volvemos a casa. Hemos habitado en otras, de familiares, de amigos, parcelas de camping… Al volver me doy cuenta de que mi casa es algo más que un lugar.  Después de vivir en muchos lugares sé reconocer el sentimiento de estar en casa en cualquier parte. Adoro las casas y como cada cual las organiza, las mima, las habita.  Cualquier espacio puede ser un nido, una madriguera, un rincón en el mundo en el que sentirse acogido y en la paz de ser quien se es, donde poder dejar las máscaras, las expectativas, el estado de alerta y relajarse al fin, un lugar a salvo, un lugar feliz. ¿No es eso lo que todos queremos?. Pero no es algo que se pueda conseguir colgando un cartelito que diga “Home sweet home” ni un felpudo que diga “bienvenido a casa”.  Como las tortugas, llevamos la casa o el sentir de lo que es casa con nosotros. Cuando era pequeña y jugábamos al pilla-pilla había ciertos lugares  que eran “casa” y con …

Siete vacas azules o fly me to the moon

Todo empezó con la petición de mis hijos de un cuento para dormir, siguió con el trabajo de ponerlo en el mundo en palabras y gracias a Pablo Ferrer en imágenes. Hicimos una campaña de crowdfunding y hoy las siete vacas azules están repartiéndose por el mundo y llevando la ilusión al corazón de niñ@s de todas las edades. Los sueños se cumplen, si trabajamos en ellos. La experiencia de autoeditar un cuento me está enseñando muchísimas cosas. Como en la historia de las siete vacas azules he descubierto que si quieres algo tienes que ir a por ello, sin mirar las dificultades, que siempre las hay, sino el objetivo, que te anima a seguir. También he descubierto que nunca estamos solos,  tal vez por eso en el cuento son siete. Siempre necesitamos colaboradores, amigos, maestras, personas que aparecen de la nada para darte un empujón ilusionándose contigo o ayudándote a hacer lo que tú no sabes o aportándote la información que necesitas… Y por fin que lo que tanto añoramos a veces no está …

Escribirse hacia dentro

Hay muchas formas de escribir. Muchos métodos. Muchos lugares o momentos para la escritura.  Los jueves por la mañana están marcados en mi calendario. Tiempo para escribir y florecer. Hoy hemos practicado la escritura propioceptiva  en una cafetería de mi pueblo. Escritura propioqué?  Se trata de un método creado en los 70 por Linda T. Metcalf y que consiste en escuchar nuestros pensamientos, escucharlos con mucho respeto y aceptación y darles espacio en el papel. La transformación comienza en la escucha, una escucha atenta, curiosa, paciente y que no juzga. Así es que escribimos lo que escuchamos por dentro. Después escuchamos lo que vamos escribiendo y nos hacemos algunas preguntas que nos hacen ir más lejos, detenernos en el momento necesario. Por ejemplo si algo que escribimos nos llama la atención. Nos preguntamos a nosotras mismas, ¿qué quiero decir con amor,  qué entiendo por elección, o  a qué me refiero con abismo? Las palabras están cargadas de significados propios… A este tipo de escritura nos puede llevar un deseo de encontrarnos con nosotras mismas porque extrañamente …

Trabajo

1 de mayo. ¿Quién quiere trabajar? Pero no en una empresa o por cuenta propia, sino para florecer a lo que somos, a lo que está en nuestra semilla y no estamos alimentando. A la luz de como están las cosas en nuestro país y en el mundo aún queda mucho trabajo, trabajo interior para que brille fuera, y es un trabajo silencioso, esforzado pero que trae una recompensa mayor que todo el oro del mundo. La oscuridad es ignorante y trabaja mirándose siempre el ombligo, la luz trabaja de dentro hacia fuera para que se conozca la verdad y se contagien de amor los corazones dormidos y siempre gana, aunque sus victorias no siempre aparezcan en las noticias. La solidaridad, el amor, el corazón que late compasivo suena siempre más alto que las absurdas sentencias, los mensajes de la inmovilidad y el miedo. A esta primavera no hay quien la pare, ¿acaso la tierra deja de dar flores porque algunos se empeñen en herir y herirse? Jamás. Nos queda trabajo. Pero es hermoso.

Todo es posible

El arte de soñar no está demasiado valorado. Aunque está en alza. Porque está demostrado que todo lo que ocurre es porque alguien antes lo ha soñado. Así que porqué no soñar cada día, porque no dedicarnos a llamar a aquello que deseamos. Por ejemplo nuestras vaquitas azules soñaban con alcanzar la luna y las estrellas. Si hubieran preguntado las otras vacas les hubieran dicho que estaban locas, que eso no era cosa de vacas, que se dedicaran a comer hierba y a descansar sobre el prado. Pero nuestras vacas fueron más listas, desearon y se lanzaron. Y eso es lo que mueve el mundo. No el análisis, las consideraciones, la opinión de los demás, los posibles e imposibles, el espacio y el tiempo.  ¡Qué aburrimiento! Soñar y atreverse, exponerse, arriesgarse…Y soñar. Ya puedes colaborar y compartir nuestra campaña de crowdfunding para hacer realidad el sueño de las Siete vacas azules. Un álbum ilustrado en edición bilingüe castellano/inglés que ha sido soñado por Ana Aguilera y Pablo Ferrer y será realidad gracias a la colaboración …

Siete vacas azules

Si hay algo que amo en la vida y que me parece el mejor de los regalos, es una buena historia. Por eso cada noche le cuento una a mis hijos. Una de estas noches se me presentaron siete vacas azules dispuestas a todo. Yo sabía que eran valientes, que no le tenían miedo a nada, que eran determinadas y únicas y que no iban a quedarse mirando. Así es que me dejé llevar por ellas que iban corriendo como locas hacia las estrellas y la luna. Y fue un viaje precioso. Y después corrí yo a poner sobre el papel aquellas palabras y a guardar la memoria de aquella aventura surgida de quién sabe dónde. Al tiempo apareció un ilustrador en busca de cuentos que también se enamoró de estas siete vacas azules. Y les puso cuerpo y las puso en el mundo. Y ahora ya están listas, para correr, para darlo todo y para enseñarnos que donde hay un sueño hay un camino. Visita nuestra campaña de crowdfunding http://vkm.is/7vacasazules

Consejo de sabias

Se sentaban a la puerta. Sí, a la puerta, ni dentro ni fuera al borde de la calle en su acera.Las mujeres. Sólo las mujeres. Y sólo por la noche. Cuando el calor bajaba del aire a la tierra y el cielo se vestía de negro, como ellas. Cuando la rueda de las tareas quedaba suspendida hasta el día siguiente. Cuando ya nadie las reclamaba, ni siquiera ellas mismas. Cuando ya no quedaban intenciones en el mundo, al menos en su casa, hasta la mañana.  Los jóvenes salían a disfrutar de las noches de verano y ellas, las mujeres que peinaban plata y vestían de sombra, se asomaban a su puerta, con su vaivén, su silla y su abanico. Y sin que nadie las llamase se iban congregando en la puerta, con sus sillas. La noche era su llamada y el olor a jazmín las guiaba. Para mí, aún ni joven ni vieja, era toda una delicia sentarme en la acera a beberme la noche con mi abuela y su consejo de sabias.

San Sebastián y el miedo

Hoy es el día de San Sebastián (mi ciudad natal) y mi memoria se llena de desfiles, tamborradas, nervios e ilusión.  Hoy también ha sido el día en que hemos comenzado un nuevo grupo de escritura, un grupo mensual de sábados por la mañana. Cada grupo que se forma es algo mágico. Cómo explicar porqué ese  número concreto de personas de su madre y de su padre se reúnen en un momento determinado con un mismo fin. Y parece que el tema de hoy era quiero pero tengo miedo. ¿Miedo a qué? No es que no conozca el miedo. El miedo siempre me ha acompañado,  el miedo al agua, pudo ser el primero. A los 40 años me fuí a aprender a nadar y no iba sola. El miedo venía conmigo. La monitora que tendría unos dieciocho me preguntó: ¿porqué vienes a aprender a nadar?  ¿porqué no has aprendido antes? (mis compañeros de curso tenían de 80 para arriba) yo le dije: porque tenía miedo.  MIEDOOO??? Me miró como quien no entiende nada y dijo: …